Las uñas: tu imagen

Cada vez somos más las mujeres que nos cuidamos las manos y que nos gusta tener las uñas arregladas. Atrás quedaron los tiempos en los que uñas pintadas de rojo eran sinónimo de mujer fatal.


Las manos son una carta de presentación que llevamos a cuestas de la que no somos conscientes. Seguro que no es la primera vez que has ido a pagar algo, a firmar un documento, o a señalar una dirección en un plano, y te has avergonzado de cómo las llevabas.


Las mujeres, desde luego, nos fijamos cada vez más. Una prueba es que a la hora de mostrar las manos, a la hora de pagar en el super o en una tienda, las uñas se lleven como se lleven, efectivamente llaman la atención, y mucho. Para bien o para mal. 

Uñas de Estíbaliz


Igualmente, cada vez son más hombres los que no quedan indiferentes. Hace un par de semanas, fuí a una tienda y cuando en el móvil le enseñé el modelo que quería y que había visto en su web, me dijo "qué uñas más chulas llevas".  Me quedé de piedra, la verdad. Primero porque me trató de tú (y a estas edades se agradece, jajaja), y segundo porque era un hombre!!  Y parece que no se van a fijar.... pues sí, se fijan.
Y también se las cuidan. 



Eso sí, al igual que insistimos en que llevarlas maquilladas lucen mucho más, llevarlas a medio maquillar da una imagen de dejadez, que no es la que seguramente queramos dar.

Esto nooooooo
Para llevarlas mal, mejor no las lleves con color, te recomendamos en que inviertas cinco minutos en limpiarte los restos con quitaesmalte (si es esmalte tradicional), o pásate por nuestro centro y en 10 minutos te retiramos el semipermanente sin dañar la uña.
Pero, ¿llevarlas a medias? Jamás!!

Un brillo será suficiente si no tienes tiempo de andar cuidando los colores, y un hidratador de cutículas, fundamental.
Recuerda que en las uñas es TODO o NADA.  Nada de medias tintas.

¿Sufres de migrañas?

Mi madre ha tenido "toda la vida" unas migrañas espantosas. Tras visitar a varios especialistas de todo tipo, acabó por resignarse a tomar siempre pastillas, y aun así, tenía días malos. Yo, de siempre, recuerdo verla tumbada en la cama totalmente a oscuras, con la cara desencajada de dolor y sin poder apenas decir ni escuchar nada. Muchas veces. Demasiadas. Y, conociéndola, ¡las que habrá sufrido en silencio!. 



Tratamos su desarreglo con la Técnica Craneosacral y está muy contenta con la mejora.  
Dice mi madre que no sabemos lo que es estar bien hasta que se está mal, y aunque al principio yo pensaba que los halagos a mi técnica era "amor de madre", el tiempo nos ha demostrado que es efectiva y que le ha ido fenomenal.



Practiqué la técnica con ella y si mal no recuerdo, en 6-10 sesiones (dos o tres meses) la diferencia de cómo se sentía ya era tremenda, y ahora sólo le hago un masajito recordatorio antes de las vacaciones

Sigue llevando en el bolso de viaje las pastillas, pero ya no sufre esos episodios tan dramáticos.

Mi hermana Estíbaliz, heredó las migrañas de mi madre, y tras probar con mi madre, ella fue la siguiente ya que ha pasado por lo mismo. Pozos, sombras...y ahora...la tranquilidad.
Dice sentir alguna molestia en su ciclo premenstrual (sesión al canto para equilibrar), pero desde luego, la calidad de vida ha mejorado muchísimo, y está feliz.

Las dos son firmes defensoras de esta técnica alternativa que tan buenos resultados les ha dado a ellas. Y yo estoy encantada de haberles podido ayudar, ¿qué más se puede pedir?

En este artículo se explica en qué consiste y cómo funciona la técnica craneosacral.